Hace tiempo, me preguntaron porqué había dejado de escribir.
En ese momento, mi respuesta fue simple y escueta, no tenía tiempo.
Ahora, con una mirada retrospectiva, me doy cuenta de que eso no es del todo cierto. Si lo intentaba, me ponía delante de la pantalla, incluso delante de una hoja de papel, y me quedaba muda.
Simplemente no tenía nada que decir.
No podía decir nada.
La respuesta real a esa pregunta, era que ya no lo necesitaba.
Cuando escribo, es porque necesito expresar algo, un sentimiento, una congoja, una alegría, un pensamiento, una revelación... y de repente, ya no sentía la necesidad de enfrentarme al papel para hacer frente a mi misma.
Ese placer de escribir, de echarlo todo fuera, de enfrentarse a los miedos, ya no me hacía falta.
Ahora, cuando escribo he de esforzarme en sentir, en empatizar y en analizar mis sentimientos.
Cuando me di cuenta de eso, he de reconocer que me asusté. ¿Por qué de repente pasa esto? ¿Acaso he dejado de sentir? ¿He dejado de expresar?.
No, me di cuenta de que empecé a dejar de necesitar escribir cuando empecé a bailar.
De repente, todo eso que me comía por dentro salía fuera, me reconcilié conmigo misma y mis sentimientos afloran con mucha mayor facilidad, más plenos, más puros que cuando escribo.
Porque desgraciadamente, mis palabras son bastante salvajes y era y soy incapaz de expresarlo todo. Siempre hay un candado que me cierra en la expresión.
Pero eso se liberó bailando.
Cuando digo que la Danza Oriental ha cambiado mi vida es cierto. Es verdad que no puedo mirarme después de bailar, me veo horrible, torpe y zafia.
Pero mientras bailo soy yo misma, como nunca jamás había sido antes. No me enfrento a mi misma, yo misma bailo conmigo, con mis miedos, con mis angustias, con mis alegrias y satisfacciones.
Por eso, ahora no necesito escribir, por eso lo que escribo se queda vacio y las letras me miran como si hubieran salido de una mente ajena, porque mis sentimientos han huido a través de mi cuerpo expresandolo a través de mis poros, y quedandose en mis ojos y no en mi alma.
Bailad.
Bailad lectores, bailad amigos.
Porque con el baile se liberará algo de vosotros que nunca imaginasteis...